El supermercado de la crisis
- Publicado en Reportaje
Con la tercera cesta de la compra más cara de Canarias, los lanzaroteños esperan que la competencia mejore servicios y amplíe la oferta de productos de bajo coste.
El avanzado ritmo en la construcción de numerosos establecimientos comerciales para la implantación de grandes cadenas alimenticias en la isla indica el regreso a los hábitos de consumo típicos de momentos de crisis. Por la recesión de la economía ganan terreno las marcas blancas, se hacen compras más pequeñas y crecen las visitas a comercios mayoristas. La asociación de consumidores denuncia escasa competencia y aspiran a obtener mejor oferta y mejor servicio en los nuevos supermercados.
Lejos de vislumbrar una recuperación en el consumo, los comercios mayoristas o grandes superficies de la isla proyectan una profundización de la crisis económica para lo que resta de año y alertan que la bajada en las ventas está acompañada por el regreso de hábitos de consumo propios de épocas de crisis. Aunque los empresarios del sector aclaran que la situación es mucho menos preocupante que en 2010, sí reconocen que en los últimos años los consumidores están retomando prácticas que se popularizaron en duros periodos de crisis. Hablan de compras más austeras, carros de supermercados a medio llenar, destacado avance en la elección de marcas blancas y un incremento en el número de familias que visitan comercios mayoristas o grandes cadenas alimentarias en busca de bajos precios, incluso trasladándose a la isla vecina de Fuerteventura, donde la implantación de grandes superficies corre con ventaja respecto a la isla de Los Volcanes. “Hemos pagado caro el precio de la bonanza económica y la cesta de la compra en Lanzarote encabezó durante años los datos registrados en el Archipiélago. Puede ser que la situación actual se aleje del contexto que evocó a la recesión pero en materia de consumo hay muchas características parecidas y nos toca buscar mejores ofertas porque el consumidor ya no puede afrontar gastos extras”, señalan los mayoristas. Las compras en la actualidad son, por lo general, más pequeñas y está ganando terreno el consumo de marcas blancas. No en vano avanzan a velocidad de vértigo los trabajos para la construcción de nuevos establecimientos comerciales, tanto de compañías españolas (Mercadona) como empresas extranjeras (Lidl o Carrefour) que buscan ampliar su mercado de ventas en la isla. Estas empresas son líderes de venta en el conjunto del Estado pero hasta ahora no consiguieron implantar sus servicios en Lanzarote.
La isla de los supermercados
En los últimos meses vemos cómo se acelera la construcción de nuevos supermercados en la isla. En un primer análisis se desprende que tal implantación ampliará la oferta, reducirá precios al romper el actual monopolio y, sobre todo, aportará mayor variedad, una de las principales demandas de los clientes conejeros. “Las economías están muy golpeadas y esperamos que con la llegada de Mercadona y otros supermercados exista más competencia directa en el sector del comercio insular. Lo que conllevará una mayor oferta de productos básicos de la cesta de la compra, así como mejores precios en los artículos ofertados por estos establecimientos en la isla”, indica Martín Peraza, secretario de la Asociación de Consumidores de Lanzarote, ACULANZA. Tal es el esfuerzo de los grandes distribuidores que los empresarios isleños le han visto las orejas al lobo y también se apresuran a levantar nuevos puntos de venta, como es el caso de Hipermercados Spar, que prevé uno en la zona comercial de Playa Honda y otro en el antiguo Cocelan en las cercanías del Centro Comercial Arrecife. Entre los consumidores existe la creencia de que nos “faltaba competencia” y esperan que la llegada de nuevas firmas comerciales dedicadas a la alimentación haga entender a los empresarios que es bueno ofrecer precios y productos innovadores. “Desde la creación de ACULANZA en el año 2008, hemos reivindicado la necesidad de que se realicen nuevas implantaciones de grandes superficies comerciales en la isla de Lanzarote. Entendemos que actualmente no existe una verdadera competencia en el sector del comercio y por tanto padecemos una de las cestas de la compra más caras de Canarias. Los establecimientos comerciales deberán de adaptarse a las necesidades reales de los consumidores de la isla, ofreciendo una mejor oferta y un mejor servicio en los puntos de venta”, comenta el representante de los consumidores lanzaroteños.
Temor a lo desconocido
Las autoridades insulares e incluso los propios consumidores temían a las grandes superficies y durante años se prohibió la instalación de estos comercios. La escasa seguridad jurídica por la falta de planes urbanísticos, las pujas políticas o el recelo por el territorio fueron causas por las que se retrasó la llegada de estas cadenas. “En este sentido siempre ha existido en Lanzarote una absoluta desinformación, por lo que se ha visto con recelo la implantación de estas grandes superficies en la isla. Desde ACULANZA siempre hemos denunciado este hecho, ya que entendemos que se estaban protegiendo los intereses económicos de unos pocos empresarios locales en perjuicio de los intereses de los ciudadanos-consumidores que finalmente resultaron los más perjudicados”, indica Martín Peraza. Los supermercados se han convertido actualmente en los agentes económicos más influyentes de toda la cadena agro-alimentaria. Los grupos empresariales de distribución representan el punto final de la misma y la ventana visible para los consumidores. Los cambios que está sufriendo esta ventana sin duda afectan a los usuarios, pero se trata solamente del escaparate final de la cadena, ya que la actual “revolución del supermercado” tiene efectos contundentes sobre todos los eslabones que la conforman. “El mercado se autoregula solo, lo que de ningún modo se puede hacer es condicionar una economía de libre mercado, como ha venido sucediendo hasta ahora en Lanzarote”, apunta el defensor de los consumidores. De cualquier modo, no hay que perder de vista que los supermercados son los templos de la uniformidad y existe mucha más variedad fuera que dentro. Incluso puede derribarse el mito de que los supermercados favorecen la economía local, ya que en realidad las grandes cadenas destruyen el tejido empresarial local de distribución alimentaria y por cada euro gastado en un supermercado generamos solamente la mitad para la economía local que si lo gastamos en una tienda familiar.
El precio de la cesta
La cesta de la compra en Lanzarote continúa en tercer lugar entre las más caras del Archipiélago, sólo superada por la de islas con mucha menos población, como La Gomera y El Hierro. Así se desprende de los datos facilitados el Instituto Canario de Estadística (Istac) y difundido por el Centro de Datos, la cesta de la compra en la Isla superó en 0,34 puntos la media del Archipiélago durante los tres primeros meses de 2014. El balance precios, extraído de un total de 51 productos idénticos en marca, formato, presentación y cantidad desvela que los productos más caros en Lanzarote, si se compara con la media del Archipiélago, fueron los pescados (+6,56 por ciento), seguidos de las verduras (+5,53 por ciento), y las frutas y legumbres (+4,77 por ciento), precisamente alimentos indispensables para cualquier hogar. Del otro lado, los más baratos resultaron el aceite que es un 7,18 por ciento más barato que en la media del resto de Canarias y la carne un 4,77 por ciento. A pesar de estos datos no hay que olvidar que ningún tipo de establecimiento es más barato para todos los productos y durante todo el tiempo. Tampoco los supermercados son siempre más baratos y para todos los productos.