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¿Descuido o maltrato?

  • Por  Redacción/ Fotos: Teo Camacho/Cedidas
Zulos con animales atados

Una denuncia particular alerta en la isla del maltrato al que son sometidos los podencos. La situación descubre zulos con animales en mal estado.

 


 

Agua estancada, comida con moho, tablas de madera húmedas, poco espacio y un olor insoportable. Estas son las condiciones en las que se encuentran media docena de podencos localizados en la zona de El Golfo, en Yaiza. Una situación que los defensores de animales ya han denunciado en varias ocasiones, la última hace unos días, ante lo ante lo que consideran un incumplimiento de las normativa que regula la tenencia de animales. 

 

Elena y Aroa no han podido callar. El amor y compromiso que sienten por los animales les lleva a denunciar públicamente lo que consideran un incumplimiento reiterado de la normativa que regula la tenencia de animales en Canarias. Actualmente ambas ejercen como voluntarias en la protectora Sara de Lanzarote en labores de auxiliares, aunque en esta ocasión actúan a título personal, como ellas mismas puntualizan. “Es impotencia. Desconsuelo, y sobre todo, interés por evitar que se siga produciendo maltrato animal, especialmente con una raza tan sensible como son los podencos”, explica Aroa Saavedra. Han tocado muchas puertas: Seprona, Ayuntamiento, Vigilancia de zonas protegidas, ya que precisamente el paraje donde se localizan los perros denunciados es un espacio controlado. Sin embargo, la respuesta es la misma, les aseguran “que los perros tienen comida y no presenta mal aspecto”. “Nos parece tan culpable el que lo hace como el que lo permite”, se queja Elena Rodríguez. Y es que tras constatar el estado en que se encuentran y conviven los animales no les convence la respuesta obtenida y ni mucho menos las actuaciones de los propietarios de los podencos.

 

Espacio inadecuado

 

En su recorrido por El Golfo, en concreto en los accesos a la playa conocida como El Paso, Elena descubrió una jauría de perros que de inmediato llamaron su atención.

Su visita al lugar la dejó consternada. Recuerda y describe un espacio maloliente, reducido, sucio y que sin las condiciones adecuadas para la crianza y estancia de animales. “Viven en un espacio apenas delimitado con maderas, atados con cadenas muy cortas que obligan a los animales a tumbarse y comer sobre propias heces. No tienen pienso sino pan duro humedecido y el agua que beben está empozada, verde con moho, es inhumano”, se lamenta la joven. Tras esta primera visita, realizó una segunda. La situación era bastante similar. Aun sabiendo el riesgo que supone acercarse a ellos, acompañada por su madre, llevaron comida y agua a los perros y a sus crías.

Su denuncia pública no pretende señalar ni acusar por el mero hecho de satisfacer su ansia personal, por el contrario, persigue aportar luz sobre una situación crítica por la que pasan muchos animales. “Queremos salvar y mejorar la vida de estos animales. La situación de abandono es sangrante en la isla y los podencos padecen la peor parte”, señala Aroa, quien nos indica que el 85 por ciento de los perros que se entregan o recogen en Sara son podencos.

 

Podencos enfermos

 

Vecinos, protectoras, personas indignadas con la situación de los podencos y con la respuesta de las autoridades emprenden ahora esta denuncia pública a través de la cual invitan a que los ciudadanos llamen que se percaten de situaciones como esta acudan o escriban al consistorio correspondiente interesados por la situación.

“Pretendemos que este caso logre la mayor difusión posible. Nosotras quedamos espantadas. Hay podencos enfermos, con graves heridas que no tienen el cuidado correspondiente y hasta hemos descubierto que las vacunas antirabicas no tenían etiquetas pero sí el líquido en su interior. Esto indica que no se han aplicado”, desvelan.

La versión aportada por las voluntarias descubre una situación límite. “En este caso se incumplen varias normas. La ordenanza municipal para la tenencia de animales de compañía indica expresamente que “se prohíbe tener a los animales en un lugar en condiciones climáticas extremas” e indica como obligación “la retirada de los excrementos y orines de forma cotidiana y se han de mantener los alojamientos limpios y desinfectados convenientemente”. Sin embargo, ninguno de estas premisas se cumple en el citado caso. También el Código Penal establece pautas a respetar. El delito de maltrato a animales domésticos puede suponer entre 3 meses y un año de prisión, así como la inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.

Desde el Ayuntamiento de Yaiza afirman que desconocen esta circunstancia y no consta denuncia alguna respecto a la situación de estos animales. 

 

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