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Pantallas en clase: ¿sí o no?

Formación continua del profesorado y la evaluación del impacto pedagógico, ejes clave para en el futuro de la escuela española

 

Redacción/Fotos: Cedidas

 

En los últimos años, el Ministerio de Educación y Formación Profesional ha impulsado diversas iniciativas para integrar la tecnología en el sistema educativo español. Programas como el Plan de Digitalización y Competencias Digitales del Sistema Educativo han supuesto una inversión de más de 1.000 millones de euros desde 2021, con el objetivo de reducir la brecha digital, mejorar la formación docente y dotar a los centros escolares de la infraestructura tecnológica necesaria.

 

A pesar de estos avances, el panorama educativo español sigue presentando desafíos importantes, especialmente en lo que respecta a la aplicación pedagógica de las herramientas digitales y la preparación del profesorado. En palabras de Luisana Rodríguez Ramírez, directora del Máster Universitario en Tecnología Educativa de la Facultad de Educación de UNIE Universidad, “los avances han sido desiguales y, en muchas ocasiones, se han centrado más en repartir dispositivos que en formar al profesorado o en replantear las metodologías”.

 

Países como Suecia, donde llevan más de una década invirtiendo de forma estructurada en la digitalización educativa, ponen de relieve las diferencias de enfoque. El modelo sueco se ha caracterizado por integrar la tecnología de forma coherente en la práctica docente, con una planificación a largo plazo y una clara orientación pedagógica. De hecho, en los últimos años, Suecia ha apostado por un uso más equilibrado de los recursos digitales y tradicionales.

 

Rodríguez señala que mientras en Suecia existe una cultura digital sólida, en España aún se carece de una visión compartida sobre el modelo de escuela digital que se quiere construir. “Seguimos necesitando una visión clara y compartida, a nivel nacional, sobre qué tipo de escuela digital queremos construir. Es urgente reforzar la formación docente (no solo en lo técnico, sino especialmente en lo pedagógico) y dejar de ver la tecnología como un recurso añadido, cuando en realidad puede ser una herramienta real de transformación educativa” destaca.

 

Desde su experiencia como docente y directora del Máster Universitario en Tecnología Educativa de UNIE, Luisana Rodríguez insiste en que avanzar hacia un modelo como el sueco requiere una cultura digital sólida, políticas estables y una apuesta firme por conectar la tecnología con las necesidades reales del aula, estableciendo tres ejes que pueden marcar la diferencia en el contexto español:

 

Formación continua y especializada 

 

Aunque existen programas de capacitación digital, es necesario ampliar su alcance y profundidad, asegurando que todo el profesorado esté preparado técnica y pedagógicamente para incorporar la tecnología con sentido didáctico.


Evaluación del impacto pedagógico de la digitalización: Mientras que en Suecia se están investigando los efectos del uso de pantallas en el aprendizaje y el bienestar del alumnado, en España aún falta una evaluación sistemática que permita tomar decisiones informadas.


Equilibrio entre lo digital y lo analógico: El enfoque sueco demuestra que no se trata de elegir entre pantallas o libros, sino de encontrar un equilibrio que favorezca el desarrollo integral del estudiante, especialmente en las etapas más tempranas.

 

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